Desarrollo
de una sesión de meditación (II)
Por Juan Ramón González Ortiz

La
meditación sucede simultáneamente en dos planos: en
el plano mental y en el plano del Ángel Solar, es decir, en
el plano mental inferior y en el plano mental superior. Es lo mismo
que decir en el mundo objetivo y en el mundo subjetivo.
Esto se efectúa a través de la concentración
sobre la consciencia.
Sin concentración no puede haber meditación. Y para
que haya concentración es necesario tener fuerza de voluntad.
Así pues, la voluntad es la primera cualidad y la garantía
del éxito en la meditación.
La verdadera finalidad de la meditación es alcanzar el plano
mental superior, concretamente, el segundo subplano, que es donde
se registran las impresiones de los centros superiores. La identificación
con el Alma se alcanza en el primer subplano del plano mental. A continuación,
expondremos la segunda parte de la sesión de meditación,
que es de vuelo muy superior, pues su mira es unirse al Alma para
desde allí servir a la humanidad.
Pero el primer paso es la concentración, siempre.
Meditación
en el pensamiento semilla
Torkom propone, antes de nada, escoger “un tópico”. Ese tópico
puede ser un objeto externo, o un objeto interno, o una idea, o una
energía o, finalmente, un centro.
Si elegimos, por ejemplo, una flor, o un árbol, primero hay
que concentrarse en su forma (7º, 6º y 5º subplanos
del plano mental), a través del examen, después, a través
de la facultad discriminativa, hay que centrarse en su cualidad (4º
y 3º subplanos), después la finalidad, a través
de la inspiración, que es el segundo nivel del plano mental
superior. Y finalmente, la causa, es decir, el Alma, a través
de la identificación.
Es el propio Patanjali el que estructura así el proceso de
elevación de la consciencia. Alice A. Bailey recoge también
este esquema en su obra La luz del alma.
Si seguimos este proceso, labraremos un sendero que comunique la
mente inferior con la superior, y a su vez con el Ángel Solar.
Nuestro primer punto de vista es la Forma, y la forma es examinada
por nuestros cinco sentidos, porque cada forma atrae a los cinco sentidos.
Un objeto puede ser tocado, visto, oído y gustado. Incluso
una forma de pensamiento puede ser examinada a través de los
cinco sentidos, en los niveles sutiles, pero estar aún en el
mundo de la forma. Cualquier objeto así examinado se conoce
mejor y más plenamente.
El segundo punto de vista es la Cualidad que es velada por la forma.
La cualidad es la consciencia de la forma, el mecanismo de respuesta
detrás de la forma, el aspecto del alma, el aspecto del rayo,
el aspecto impulsivo, motivado, director y subjetivo.
Las virtudes son cualidades. Las cualidades se reducen a tres tipos:
inercia, movimiento (o actividad) y ritmo. En sánscrito se
dice Tamas, Rajas ySatva. La personalidad representa la inercia, el
Alma es el movimiento, y la Chispa divina, el ritmo. Estas tres cualidades
son las responsables de todos los fenómenos de los mundos físicos,
emocionales y mentales. La meditación es el máximo medio
para poner a los átomos de la inercia en movimiento y luego
en ritmo, elevando así la cualidad de los cuerpos y aumentando
la cantidad de los átomos rítmicos en ellos. De la inercia
proviene el estancamiento, del movimiento provienen los vicios,
y del ritmo provienen todas las cualidades superiores a las que
llamamos virtudes. Esto significa que, si la personalidad contiene
principalmente átomos de la inercia, la Vida Interior no podrá
expresarse en su pleno esplendor, y las energías se estancarán
o degenerarán.
Se sugiere que el practicante medite en la cualidad del objeto “a
través de la participación discriminativa”. Participación
significa comunicación, incluso comunión. Un ser humano
experimenta la cualidad del objeto a través de la comunicación
con él, y un humano puede comunicarse con un objeto si tiene
la misma cualidad que éste. Participación discriminativa
significa que el intelecto humano, aunque esté en comunicación,
debe tener al mismo tiempo un sentido de estar aislado. Deberá
vigilar el proceso de participación, para registrar individualmente
el resultado de la participación, es decir, la cualidad del
objeto. Así es una unificación parcial con la cualidad
del objeto. La cualidad del ritmo en un objeto la reconocemos y registramos
si tenemos la cualidad del ritmo; si no, no podemos participar o
reconocer la cualidad del ritmo en el objeto. Por eso debemos desarrollar
dentro de nosotros niveles superiores que nos lleven a reconocer las
cualidades superiores.
Nuestro tercer punto de vista es la finalidad, a través de
la inspiración. Aquí ingresamos en los planos mentales
superiores y registramos los niveles superiores de la consciencia,
tocando la idea detrás del objeto.
La inspiración es el momento en el que el Alma, que es el reflejo
de la Mónada, registra un mensaje proveniente de su núcleo.
Esto sucede cuando se toman conscientemente y con cuidado los
pasos previos de la meditación. Inspiración es
inhalación por la Mónada; la Mónada aspira por
un corto segundo, y la atención de su reflejo se armoniza y
se recoge dentro de las dimensiones superiores, dentro de más
luz. A través de la “respuesta idéntica”, se revela
la finalidad del objeto. Así la consciencia se expande y no
se cristaliza en los planos mentales inferiores. Siempre la fuente
original de la inspiración es la Mónada.
No es fácil encontrar la finalidad real del objeto en su meditación
hasta que empecemos a tener experiencias de inspiración.
Bienaventuranza e inspiración son el mismo proceso, pero la
inspiración es el acto de inhalación por la Mónada,
en el que el Alma humana se retira hacia el centro, hacia la luz.
En realidad, la inspiración es la respuesta de nuestro
Centro Interior, la respuesta a nuestro vuelo invocativo, a nuestro
clamor invocativo, hacia los valores espirituales
Supongamos que estamos meditando, sobre el coraje. ¿Cuál
es la cualidad? ¿Podremos averiguar esto si no tenemos la
cualidad del coraje, o si no somos valerosos, o si no hemos realizado
actos de valor? ¿Podremos? No, no podremos. Si no podemos
encontrar la cualidad del coraje, deberemos desarrollarla en nosotros
realizando actos valerosos. Entonces averiguaremos cuál es
nuestra cualidad.
Nuestro paso siguiente es averiguar la causa, es decir, el alma del
objeto de meditación. A través de la identificación.
La identificación no es fácil. Los tres pasos previos
han de tomarse cuidadosa y cabalmente si el hombre quiere llegar
al cuarto paso para encontrar la causa del objeto a través
de la identificación.
La causa no puede entenderse mediante esfuerzos mentales, sino
a través de la identificación. Después de la
etapa de la inspiración, el hombre pierde lentamente
su sentido de separación y entra en una honda comunicación
con el aspecto vital del objeto. Esta es la etapa suprema
de la meditación, la etapa en la que el alma humana se funde
con el centro del Ángel Solar y registra una alegría
tremenda.
En el ejemplo de la rosa, meditamos tres minutos sobre su forma, otros
tres sobre su cualidad, otros tres sobre su finalidad y otros tres
sobre el alma de la rosa. Finalmente, anotaremos en una libreta nuestras
conclusiones o nuestros descubrimientos.
Inicialmente, es posible cambiar de objeto de meditación incluso
cada día. Solo se puede hacer esto el primer mes. Después,
una vez cada tres días el segundo mes. Empezando el tercer
mes, el objeto cambiará sólo una vez por semana,
y esto continuará durante cuatro meses. En el séptimo
mes, se podrá cambiar el objeto dos veces por mes, y durante
el resto del año se podrá cambiar el objeto una sola
vez por mes.
Luego empezará a meditar sobre objetos internos; por ejemplo,
sobre coraje, gratitud, sinceridad, alegría, desapego, bienaventuranza,
amor, lealtad, veracidad, etc. Esto se hará otra vez a través
de los cuatro puntos de vista. Tome, por ejemplo, la forma del coraje.
Piense qué forma toma en su cara, en sus acciones. Piense sobre
actos valerosos, sobre héroes con coraje. Luego tome la cualidad
del coraje, luego la finalidad del coraje, y finalmente la causa del
coraje. Esta vez no se puede cambiar el objeto cada día, sino
cada semana durante tres meses. Los próximos tres meses,
se puede cambiar cada dos semanas. Durante los seis meses finales,
una sola vez por mes.
Luego prosigamos las ideas. Seleccionemos una frase La Doctrina secreta,
o del Bagavad Gita, o del alguno de los Evangelios, o de cualquier
libro sagrado o profundo espiritualmente. Una vez que haya elegido
su frase, tome su forma, las palabras de que consta y cómo
se relacionan. Condense esa idea en un símbolo. Luego cree
un símbolo aún más exacto. Trate de ver qué
formas se relacionan con su frase… Después pase a la cualidad
de su frase, luego a la finalidad de esa idea, y por último
a la causa de esa idea. Al acabar con la frase en su totalidad,
pase a pensar en términos de energías.
Cuando acabe con esta vía, elija los centros de sabiduría,
por ejemplo, los que están repartidos por el planeta, o sea,
los Ashramas, o el Antakarana….
Océano Atlántico desde el barco
científico español, Hespérides. A. G. G.
A nadie recomendamos que medite en los centros etéricos, o
sea, en los chakras, excepto después de preparación
debida, y en consulta con un experimentado compañero de viaje
por el Sendero.
Durante la meditación deberá intentar enfocar su consciencia
gradualmente sobre los planos mentales superiores. La meditación
verdadera es una meditación efectuada en el tercer subplano
del plano mental, allí estamos directamente bajo la luz de
del Alma y en contacto con el Plan. Algunas personas sólo
pueden “meditar” en la consciencia del cerebro físico.
Otras pueden “meditar” en el nivel emocional. Algunas personas pueden
entrar en el plano mental inferior. Sólo unas pocas pueden
entrar en los planos mentales primero, segundo y tercero y experimentar
la meditación verdadera en la luz del Ángel Solar.
Decimos que si un ser humano pasa al cuarto nivel y se dirige hacia
el tercero, ha empezado a hacer meditación del Alma. Las meditaciones
hechas en niveles inferiores a lo antes mencionado son meditaciones
en la personalidad.
La mente inferior es el plano de la forma, del conflicto, de la resistencia,
el plano de la oposición. Allí están todas las
ideas cristalizadas, modelos de hábitos mecánicos, hábitos
y viejos marcos de supersticiones y prejuicios.
La meditación libera una nueva fuerza, una nueva energía,
que creará alguna resistencia en nuestra mente inferior.
Si esta resistencia es fuerte y nuestra voluntad es débil,
entonces durante un largo período desearemos hacer
la meditación, pero jamás nos sentaremos y jamás
la haremos seriamente.
Cuando nuestro cuerpo o nuestro cerebro está cansado y queremos
hacer meditación, usualmente quedamos atrapados en los planos
mentales inferiores, y entonces caemos en la rutina.
En realidad, la meditación es la ciencia de llegar a ser uno
solo con nosotros mismos y de encontrar a nuestro Ángel Solar
que a lo largo de los siglos guió nuestros pasos dentro de
la luz, dentro de nosotros mismos. Cuando entramos en el tercer nivel
del plano mental empezamos a recibir Sus ondas de pensamientos, y
la creatividad empieza dentro de nosotros, nos inundan las ideas,
las energías, las impresiones y nuevas visiones, y nuestro
pensamientosemilla se revela no sólo en su implicación
personal sino también en sus implicaciones planetarias,
solares y cósmicas.
El objetivo de la meditación no es perderse en el “silencio
supremo” o “fundirse con el todo”. No. El objetivo de la meditación
es viajar de un nivel a otro, y registrar un conocimiento y una
riqueza, y traerlos abajo, para el servicio de la humanidad. Mejor
dicho, el objetivo de la meditación no es la consecución
de la alegría o de la felicidad, sino más bien conocer
el gran Plan y servir a ese Plan.
La meditación es exitosa si cada día su mente ahonda
un poco en los significados de estos cuatro puntos de vista, expande
su visión, ve a través de las crecientes relaciones
y penetra en las capas más hondas del significado. La mayoría
de la gente no sabe cómo meditar. La meditación empieza
en los niveles mentales superiores. Es facilísimo ser atrapado
en un subplano emocional, o en los planos mentales inferiores, y pasar
allí un tiempo de imaginación y quimeras, llamándolo
una meditación potentísima y exitosa.
Registro del resultado de nuestra meditación
Después de hacer la meditación, regresamos gradualmente
a nuestra consciencia normal. Tomemos el lápiz y una libreta
y empecemos a apuntar cuanto encontramos a través de la meditación.
Uno de los objetivos de la meditación es borrar la mecanicidad,
y convertirla en un acto consciente, en un acto serio, que debe
cumplirse no por el impulso del hábito sino por el impulso
de florecer, irradiar, servir.
Este apunte es el autoestudio proseguido después de la meditación,
en cualquier momento disponible.
Muchas personas ven claramente una idea en su meditación, pero
cuando la quieren apuntar; pierden un 70, un 80 o hasta un 90 por
ciento, y exhiben un cuadro muy deformado de la idea en sus escritos
u otros medios de expresión. Así, no logran convertirse
en un puente dorado a través del cual pueda ser posible hacer
descender ideas y bellezas sublimes para servicio de la humanidad.
Pero al tratar de apuntar fiel y pacientemente, día tras día,
año tras año, el resultado de sus meditaciones, usted
se convierte en un traductor e intérprete real, en un artista
en su verdadero sentido.
Gran Invocación
Después de hacer el apunte, abandone libreta y lápiz,
relájese, cierre los ojos y retírese al centro de su
frente.
Entone la Gran Invocación.
Visualice a todo el mundo, a la humanidad en su totalidad. Todos reciben
la Luz, el Amor y el Poder que nos limpian de toda oscuridad y maldad.
Entre las pausas de las estrofas, inundémonos de Amor, Luz
y Poder.
En la primera Gran Invocación que entonamos, dirigimos nuestra
atención hacia nuestra conciencia. Pero ahora, propagamos toda
su energía por todo el mundo. En un servicio a la Humanidad.
Entre otras cosas, para sellar la puerta del mal y destruir todas
las formas de pensamiento que crean tanto dolor.
La influencia de este mantram es ilimitada, porque se expande y toca
el punto del Poder, el punto del Amor y el punto de la Luz en el universo.
Estas energías que fluyen dentro de nosotros y a través
de nosotros se dirigen a todo el universo, y especialmente a aquellos
lugares que necesitan limpieza y curación: lugares donde
se derrama sangre; lugares donde se humilla la dignidad humana; lugares
donde se desperdicia la energía del cuerpo humano, de las emociones
y la mente; lugares donde se forman “lagos” estancados, “áreas”
infectadas en el cuerpo planetario. Como un gran rayo de luz, la energía
de la Gran Invocación debe dirigirse dentro de estos lugares
oscuros.
Al realizar tal trabajo sagrado, debemos ser muy cuidadosos para
no proyectar nuestros hechizos o ilusiones hacia nuestros objetos,
y para no construir formas mentales específicas acerca de individuos,
grupos, naciones y acontecimientos. En lugar de ello, debemos estar
en la luz del Alma y liberar la energía hacia las ubicaciones
físicas, emocionales y mentales, y dejarla allí en libertad
para que lleve a cabo el trabajo de quemar, limpiar y eliminar los
obstáculos en el sendero hacia el progreso. Canalizaremos las
energías, y las cosas ocurrirán a tono con el Plan divino
y de acuerdo con el karma del punto focal.
Es decir, no hemos de demandar un efecto limpiador, o sanador, o transformador,
no hemos de imaginar el resultado. Sólo crearemos las condiciones
apropiadas, y dejaremos que las cosas ocurran como han de ocurrir,
según el karma implícito.
OM OM OM
De nuevo entonamos el OM. Pero esta vez vamos a usar una técnica
que el Maestro Tibetano llama “Técnica ComoSi”. Visualizaremos
que somos un punto luminoso en el plano mental superior, un alma radiante
en la luz del Ángel, y entonaremos el OM como un alma. Esta
vez la duración del OM durará un poco más, de
20 segundos para la O, y 20 segundos para la M. Esto significa que
inhalaremos más aire, y usaremos más control en su entonación.
Descansaremos durante 30 segundos entre cada OM. Estos tres períodos
de 70 segundos serán usados para exhalar e impulsar con nuestro
poder volitivo una idea que tocamos durante la meditación.
Aquí haremos dos cosas:
• Mantendremos esa la idea en nuestra mente tan claramente como sea
posible.
• Expiraremos la idea en las alas de la Palabra Sagrada, OM, para
liberar nuevas energías en el espacio y en las mentes de los
hombres, que más tarde o más temprano se pondrán
en contacto con ellas de algún modo, en algún nivel.
Aquí no vamos a dirigir su idea o pensamiento a individuo alguno,
sino a propalarla en el espacio. Si nuestra idea es genuina y acorde
con el Plan Divino, irá a unirse con la gran “Nube de Cosas
Cognoscibles” y se precipitará en el nivel donde bastante
gente sea capaz de alcanzarla, absorberla y usarla. El punto más
importante es que la idea o la forma mental que tratamos de propalar
deberá ser realmente beneficiosa para toda la humanidad, o
estimularemos a la gente en direcciones equivocadas. Debemos recordar
también que al entonar el OM, estamos creando un modelo
especial de vibración en torno de nuestro cuerpo, que puede
ser peligroso si lo violan la conversación de bajo nivel, la
murmuración y otras expresiones dañinas.
Bendiciones para toda la humanidad
Aquí nuevamente usted se retirará al centro de su cabeza,
y visualizará todo el planeta, toda la humanidad; luego, alzando
sus manos espirituales en bendición, bendiga a todo el
mundo. Para el aspirante o discípulo de la Nueva Era, es el
mundo, es la humanidad toda a la que debe abrazar con su amor, rechazando
absolutamente cualquier sentido de separación. Pero no
todos los hombres pueden bendecir; no todos los hombres pueden irradiar
energías de bendición. Para poder bendecir, un hombre
debe por lo menos elevar su consciencia a los planos mentales
superiores, tomar allí contacto con la alegría e irradiarlo.
NOTA FINAL
Los practicantes podemos tener diariamente cinco contactos espirituales,
y elevar nuestro corazón y nuestra mente hacia el infinito.
El primero es la meditación de la mañana temprano,
posiblemente a las 5 de la mañana. El siguiente contacto podría
hacerse antes de que empecemos el trabajo diario. Esto puede insumir
sólo un minuto, como sigue: Silencio, y luego con profunda
aspiración diremos:
“Que la energía de mi Yo divino me inspire,
Y la luz de mi Alma me dirija.
Que yo sea conducido
De la oscuridad a la Luz,
De lo irreal a lo Real,
De la muerte a la Vida,
Del caos a la Belleza.”
El tercer contacto se llama recuerdo del mediodía. Nuevamente,
silencio, y con gran atención repetiremos:
“Más radiante que el Sol,
Más puro que la nieve,
Más sutil que el éter
Es el YO,
El espíritu dentro de mi corazón.
Yo soy ese YO:
Ese YO soy yo.”
El cuarto es el contacto de la tarde, que se hará en el ocaso.
Relajémonos y guardemos silencio durante un minuto; luego diremos:
“Oh
Tú que das sustento al Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
Y a Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que podamos conocer la verdad
Y cumplir todo nuestro deber
Mientras caminamos hacia Tus sagrados pies.
”
El Quinto contacto será a la hora de dormir. Tras la relajación,
decimos:
“Que las Fuerzas de la Luz traigan iluminación a la humanidad.
Que el Espíritu de la Paz se esparza al exterior.
Que los hombres de buena voluntad por doquier se encuentren con espíritu
de cooperación.
Que el perdón por parte de todos los hombres sea la nota clave
en este tiempo.
Que el poder atienda los esfuerzos de los Grandes.
Que así sea, y ayúdame a hacer mi parte.
”
Esto puede hacerse antes o después de la revisión vespertina,
que muchos practicantes, seguramente casi todos, realizan para controlar
su conducta diaria a la luz del servicio, de la inofensividad, de
la gratitud y la belleza. Esto totaliza la estrella de cinco puntas
del contacto. Si fuésemos capaces de efectuar regularmente,
pero no mecánicamente, estos cinco contactos diariamente,
a su tiempo nuestra vida y nuestras relaciones se transformarán
y entrarán en el sendero de la transfiguración.